Detrás de tu radiador, el calor se radia directamente hacia la pared exterior, desperdiciad. Con una lámina reflectante delgada, diriges este calor de vuelta a la habitación. El efecto es especialmente fuerte en paredes exteriores antiguas sin aislar.
Paso a paso
Cada radiador emite calor en todas las direcciones, también hacia atrás en la pared. En paredes exteriores no aisladas (típico antes de 1990), esta radiación térmica trasera se va directamente hacia afuera. Una lámina reflectante plateada (generalmente de 4–5 mm de espesor, autoadhesiva) dirige la radiación con un coeficiente de reflexión alto (>0,95) de vuelta a la habitación. Resultado: más energía térmica permanece en la casa, la instalación de calefacción puede funcionar menos tiempo.
Paso a paso
- Comprueba el estado de la paredMira la pared detrás de tus radiadores. Si es una pared exterior (sin ventanas, fría al tacto) y parece delgada, la lámina reflectante es útil. En paredes gruesas y aisladas, su utilidad es menor.
- Compra la láminaUna lámina reflectante autoadhesiva (p. ej., de una tienda de construcción, 4–5 mm de espesor) cuesta 15–30 € por rollo (5–10 m²). Necesitas una zona que sobresalga del radiador y se extienda 15 cm a cada lado.
- Prepara la paredLimpia bien la pared detrás del radiador (polvo, papel pintado viejo). La superficie debe estar seca. Quita partes sueltas. Lo mejor: quita el papel pintado viejo hasta que se vea el papel de lija o yeso.
- Corta la láminaMide el rectángulo del radiador (altura + 10 cm arriba + 10 cm abajo, ancho + 10 cm por lado). Corta la lámina, pero recuerda que no debes cubrir la parte trasera del radiador.
- Adhiere la láminaRetira la película protectora y pega la lámina reflectante directamente en la pared. Presiona firmemente para evitar burbujas de aire. Asegúrate de que la lámina no entre en el radiador ni quede detrás.