Muchas calderas están configuradas a 65–75 °C, mucho más de lo necesario. Si bajas la temperatura a 60 °C, ahorras aproximadamente 5–10 % de energía de calefacción por cada 5 grados. Ventaja adicional: riesgo menor de quemaduras para los niños.
Paso a paso
Una caldera (calentador de depósito) calienta el agua a tu temperatura configurada y la mantiene constante. Las pérdidas de calor del depósito son proporcionales a la diferencia de temperatura entre el agua dentro y el aire fuera. A 75 °C, la diferencia es mayor que a 60 °C, más radiación de calor hacia afuera, más pérdidas por recondensación en las tuberías. Además: cuanto más caliente el agua, más energía se necesita para calentarla. 60 °C es completamente suficiente para prevención de legionelas (mueren a 60 °C).
Paso a paso
- Identifica el tipo de calderaMira en tu sótano o sala de calderas: ¿tienes un depósito grande (metálico, cilíndrico, 100–300 L)? Esa es una caldera. Arriba o al lado hay un regulador termostático con escala de grados o pantalla digital.
- Lee la temperatura actualMira la configuración en el regulador: ¿hay un indicador en grados configurado? Lee el número actual (a menudo 65–75 °C). Anota este número.
- Baja la temperatura a 60 °CGira el tornillo/deslizador del termostato para que la marca de objetivo apunte a 60 °C. Algunos reguladores tienen un tornillo con ranura, otros una perilla giratoria. Gira lentamente, no rápidamente.
- Espera 30 minutos y compruebaDespués de 30 minutos: abre un grifo de agua caliente (baño, cocina) y comprueba la temperatura con la mano o un termómetro. Debe estar agradablemente caliente (~50–55 °C en la salida, porque las tuberías pierden calor).
- Observación a largo plazoDespués de 1 semana: comprueba el contador de costes de calefacción o consumo de gas. Una reducción de 5–10 % es normal. Si la temperatura es demasiado fría, sube a 62–63 °C.
Ejemplo práctico
¿Cuánto ahorras TÚ bajando la temperatura del agua caliente?